viernes, 4 de marzo de 2011

Mahatma Gandhi: un gran mediador



Aquí se ve la figura de Gandhi como mediador, tomando un concepto de mediación como transformación no violenta de la sociedad. La sabiduría de esta práctica se ve en los frutos dados por Nelson Mandela y Martin Luther King. Una Sudáfrica igualitaria y un Estados Unidos que permite la llegada de un hombre como Obama a la presidencia, muestran que hoy este camino es posible.



Gandhi, fue uno de los personajes más influyentes de la edad contemporánea. Justamente el apelativo que le colocó su pueblo: Mahatma (alma grande), es uno de los rasgos por los cuales se destaca. Su influencia moral es notable en el siglo XX y en el siglo XXI. Esto parece paradójico, ya que su acción transcurre en forma simultánea a las guerras mundiales y logra dejar perplejo a un mundo que observa la violencia sin poder lograr detenerla. Demuestra que otro camino es posible, y ese otro camino es la no violencia como forma activa de buscar la verdad, perseverar en ella y remover la injusticia de las personas y de la sociedad, desde un profundo amor universal que es la ahimsa (amor a todo ser vivo) . Recibe en este punto la influencia del jainismo, que lo ayuda a desarrollar una compasión universal hacia todo ser viviente y una tolerancia y valoración de todas las religiones. Le ayudó a desarrollar múltiples puntos de vista, desde los cuales pudo entender mejor a los hombres, las sociedades y las religiones, y buscar la verdad de una situación y el nudo del conflicto, para aprender a resolverlo con la metodología como camino, que es la no violencia.
Queda impactado por la figura de Cristo, en la forma que Cristo busca la verdad, se relaciona y se deja guiar por su Padre del Cielo, y sobre todo es un excelso intérprete del precepto evangélico de poner la otra mejilla. Descubre en él, la fuerza de lo divino y a la vez, lo mejor de la naturaleza humana. Se da cuenta que en la mayoría de los hombres hay una personalidad recta y que está predispuesta a la búsqueda del bien y la verdad. Cuando uno de estos seres humanos obra mal cometiendo un acto injusto, Gandhi, interpretando a Cristo, propone poner la otra mejilla. Entiende esto de un modo peculiarmente profundo. La persona que se percata de la injusticia y descubre su raíz y causa, debe oponerse a ella de un modo suave, pero a la vez enérgico y sencillo, debe perseverar en la búsqueda de la verdad y el bien en la situación dada. Pero debe tratar al otro con amor maduro, recibiendo su violencia, transformándola en una actitud firme que distingue entre el injusto y la injusticia. Combatirá firmemente la injusticia, pero tratará con dignidad, verdad y bien al injusto, al cual considera un ser vivo, digno de la ahimsa.
Esta actitud, despierta en la mayoría de los seres humanos, algo escondido de lo mejor de la naturaleza humana, que está dentro de su corazón. Puede despertar vergüenza al descubrir lo injusto de su acto. También puede dirigir su mirada hacia el que actúa de modo no violento y evangélico (según el precepto de Cristo) y darse cuenta del valor moral del contendiente. Descubre que este no quiere pelear con él sino con la injusticia, y desde esa actitud puede llegar a considerar porqué esa situación es injusta. Gandhi concibe la permanencia en esa actitud, ya que sabe que la mayoría de los hombres tardará en darse cuenta de la verdad. Por eso los preceptos evangélicos de perdonar setenta veces siete (como signo de actitud permanente) y dar la túnica al que te lo pide o caminar junto al que te ofendió, lo impactan. Esto lo descubre a través de Tolstoi y su lectura de sus obras y de la lectura y meditación del evangelio. Pero es su raíz jainista la que le permite aprender de todas las religiones y de todos los hombres, adquirir las distintas miradas para comprender una situación, y la tolerancia más humana y más digna, de la fraternidad universal, incluso con otros seres que no sean los humanos. Su disciplina interior y ascetismo brotan de esta fuente de riqueza y perfeccionamiento. Lo notable es que busca la transformación de este mundo de una forma realista y valorativa de todo lo pequeño y grande que acontece. Tiene una caridad exquisita hacia todo lo pequeño y los detalles. No se evade del mundo sino que lo transforma desde la no violencia y nos deja su legado como herencia, que en primer lugar, consiste en su persona, testimonio viviente de lo que piensa, y en segundo lugar el camino de la no violencia como método de transformación de la realidad.
En este punto, aclaro que estoy viendo a Gandhi, en esta entrada, como un gran mediador contemporáneo. Uno podría preguntarse entre quienes media Gandhi. En primer lugar media entre el gobierno político de Gran Bretaña e India con el pueblo indio. Su mediación social y política es lograr que Inglaterra reconozca la injusticia de la dominación que ejerce sobre la India y le otorgue la independencia. Pero es por el esfuerzo no violento del pueblo indio que Gandhi busca la independencia, no como un simple otorgamiento de un favor. Con el pueblo Indio, Gandhi intenta enseñarle un camino de lucha eficaz, no violento para lograr este objetivo. Gandhi media entre las clases sociales, las castas, entre los despreciados y los que desprecian, tratando de disolver la injusticia histórica que viene de la conquista de los arios y sometimiento de los pueblos históricos de la INDIA.

Julio Daniel Nardini
fuente de la foto
Fuente: http://trome.pe/actualidad/709765/noticia-foto-inedita-oabama-mandela




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